Este masaje suave y envolvente favorece el vínculo neurosensorial entre la madre y su hijo. Gracias a maniobras específicas no invasivas, alivia las zonas de tensión relacionadas con las adaptaciones posturales del embarazo (lumbares, piernas, hombros). El cuerpo se coloca en una cómoda posición lateral, adaptada a la circulación y respiración de la futura mamá. Este tratamiento se puede realizar a partir del cuarto mes de embarazo.
Sus beneficios: reduce los dolores musculares, mejora la circulación y reduce el estrés, favoreciendo un profundo bienestar compartido entre madre y bebé.